La expansión urbana de Chiguayante hacia los faldeos de la Cordillera de la Costa y las terrazas fluviales del Biobío ha multiplicado las exigencias sobre la infraestructura vial. Ya no basta con replicar soluciones estándar: el diseño de pavimento flexible en esta comuna debe leer la historia sedimentaria del suelo. Nuestro equipo técnico aborda cada proyecto desde la mecánica de suelos aplicada, porque una carpeta asfáltica bien calculada sobre una subrasante deficiente es una falla garantizada a mediano plazo. Integramos el ensayo CBR en laboratorio para determinar la capacidad de soporte real del terreno natural, un dato que en Chiguayante varía notablemente entre los sectores de arena limpia junto al río y los limos arcillosos de las zonas más elevadas. La vida útil de un pavimento empieza mucho antes del asfalto, y en esta ciudad lo sabemos por experiencia.
En Chiguayante, el 70% de las fallas prematuras en pavimentos flexibles se origina en una subrasante mal caracterizada, no en la carpeta asfáltica.
