Los suelos de Chiguayante, ubicados a 249 msnm en la ladera norte del río Biobío, presentan una transición compleja entre arenas fluviales y limos arcillosos de origen volcánico. En los últimos 15 años, más del 60% de los proyectos residenciales en la comuna han tenido que ajustar su cimentación porque la granulometría real difería de la supuesta en anteproyectos. Un ensayo de penetración SPT puede indicar compacidad, pero sin una curva granulométrica bien definida es imposible predecir el comportamiento bajo cargas sísmicas en este corredor tectónico. Por eso, el análisis granulométrico completo —que combinamos con límites de Atterberg en arcillas del sector Manquimávida— es el punto de partida para cualquier campaña geotécnica seria. Nuestro laboratorio opera bajo ISO 17025 y sigue la NCh 165 para tamizado e hidrómetro, entregando curvas que permiten clasificar el suelo según USCS y AASHTO con la precisión que exige la NCh1508 para estudios de mecánica de suelos en Chile.
Una curva granulométrica bien definida es la firma del suelo: en Chiguayante, separa un limo estable de uno que consolidará décadas bajo tu losa.
