En Chiguayante, el 70% de la zona urbana se asienta sobre depósitos fluviales del río Biobío que muchas veces presentan arenas sueltas y limos con baja compacidad en los primeros 6 a 12 metros. Cuando una constructora recibe un perfil con N60 menor a 15 y sabe que la estructura es sensible a asentamientos, la vibrocompactación no es una opción, es una necesidad técnica. Aplicamos esta técnica de densificación profunda siguiendo los criterios de la NCh2369 para cargas sísmicas, verificando la potencia del vibrador y el espaciamiento de malla antes de movilizar el equipo. Para terrenos donde la granulometría indica más del 15% de finos, complementamos el diseño con un ensayo CPT y determinamos si la respuesta del suelo justifica el método o conviene un sistema de columnas de grava.
El rechazo del vibrador no significa densificación; la respuesta del suelo se mide con CPT de control pre y post tratamiento.
