El diseño de muros de contención en Chiguayante exige un conocimiento detallado de la respuesta del subsuelo ante un evento sísmico, y para ello nos apoyamos en equipos de modelación geotécnica que permiten simular las condiciones de empuje en dos y tres dimensiones. Nuestro laboratorio acreditado bajo ISO 17025 integra los resultados de la prospección mecánica, como el ensayo SPT, con parámetros de resistencia al corte para alimentar modelos en software especializado. La configuración típica de las quebradas que cruzan Chiguayante, con depósitos coluviales y suelos residuales de la meteorización del batolito costero, requiere que el análisis de estabilidad externa e interna sea particularmente riguroso. Cada kilonewton de empuje se calcula considerando las aceleraciones sísmicas estipuladas en la normativa chilena, garantizando así estructuras de retención que no solo contienen, sino que protegen la inversión inmobiliaria a largo plazo.
Un muro en Chiguayante no solo retiene tierra; debe absorber la energía de un sismo magnitud 8 sin agrietarse. La diferencia está en el cálculo de Mononobe-Okabe.
