En la ribera norte del río Biobío, donde Chiguayante extiende su trama urbana sobre terrazas fluviales y depósitos aluviales, la respuesta sísmica del terreno dista de ser homogénea. Muchas veces vemos que un mismo sector presenta comportamientos dispares durante un evento telúrico, lo que obliga a una caracterización precisa de los 30 metros superiores. El ensayo MASW (Multichannel Analysis of Surface Waves) se ha convertido en la herramienta de referencia para obtener el perfil de velocidades de ondas de corte (Vs) en este municipio de más de 85.000 habitantes. La norma NCh433.Of1996 Mod.2012 exige la clasificación sísmica del suelo para todo proyecto estructural, y el parámetro VS30 es el criterio rector que define el espectro de diseño. Complementamos esta prospección con sondajes SPT cuando se requiere una correlación directa con la resistencia a la penetración en sectores como Lonco o Manquimávida, donde la estratigrafía cambia en pocos metros.
El VS30 no es un valor de catálogo en Chiguayante: la microcuenca del río Biobío genera perfiles de suelo que pueden pasar de tipo C a D en menos de 200 metros lineales.
